sábado, 21 de febrero de 2009

Cuando el amor continúa…




A los errores más largos los enfrenta, en la pelea más despiadada y sangrienta que pudiese imaginar… no existe nada que hacer, sólo esperar que la lucha de misiles de recuerdos y sentimientos se enfrenten a la impotencia, a las debilidades, a las heridas y a la bronca…

Es un campo de batalla, ubicado en la profundidad de dos personas perdidas en la oscuridad de un mundo nuevo, que comenzó a entender los miedos equivocados y reprimidos…

Y poco a poco, el amor, comienza a enviar sus soldados llenos de misiles de besos extrañados, que se dirigen al egoísmo y a la impotencia cargada de ira… y aparecen los tanques repletos de abrazos que disparan contra la interminable extrañeza de no reconocer una equivocación... las bombas rellenas de dedos sedientos de caricias dedicadas, se enfrentan a la ira cargada de recuerdos dolidos… y mientras la guerra derrama ira, el amor envía sus proyectiles que descargan con toda su fuerza, palabras de amor contra la resistencia que oponen los militantes de las palabras hirientes, que dan batalla cuando el odio de una debilidad se desata…

Y el amor sabio da guerra, con toda su libertad, entregado a los sentimientos reprimidos por la conciencia de una gran estupidez… que no recuerda lo difícil que es amar, dónde no recuerda que es aquello único, que nos hace humanos…

Y mientras busca, en lo más profundo de otro corazón, el punto justo en que lo haga reaccionar, en donde un suspiro de besos se desaten, y calmen la desesperanza de estar separados, sin querer… en donde busca donde se encuentra escondido su amor… también pelea, contra la ira de no entender esta batalla, contra la bronca de no entender donde quedó el perdón… donde quedó todo lo que fui con tu amor…

Y a la guerra ya nada la puede detener, comenzó… y la sangre comenzó a correr, y mientras nos baña de dolor, aguarda con esperanza, que al fin el amor sea liberado…Ríos de lágrimas y pensamientos, se enfrentan en lo más profundo de una decisión… en lo más profundo de un deseo primitivo, oculto y tapado, por errores ajenos, por errores descuidados en lo oscuro de una perversión no entendida…

Y yo aquí, en el medio de un campo, un campo de guerra, de batalla, enfrentándome con mi amor, a la bronca, a los miedos, al descuido, a mi descuido…

Mi amor es así, pelea, grita, y hasta patalea… y espera, y mientras espera, su herida se agranda…

Y mientras espero, comienzo a entender que soy un tonto poético que creo en esta batalla de amor…

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