A penas cuando el primer rayo de luz se coló por mí ventana, esa mañana desperté…preparé el desayuno, como a él le gusta… café, tostadas, su jugo de pomelo… y su bandeja…
Pero algo diferente sentí… un sentimiento frío de soledad, recorrió mi cuerpo… algo, no estaba como siempre…
Lo llamé, y no respondió… lo busqué, y ya no estaba enredado entre mis sábanas, como siempre… ya no estaba a mi lado, recorriéndome… y cada segundo que pasaba, era una lágrima de sangre que caía… miles de agujas, clavándose en mis ojos…Aquella mañana… se había ido… me había abandonado…
Me senté, y lloré sin poder detenerme, ahogando mi mundo… preguntándole a mi dolor, porqué… si todo de mí, le había entregado… si lo cuidé, lo protegí, lo abracé… me entregué de pies y manos, de alma y cuerpo… a él, sólo a él… si había amado cada parte, cada centímetro de su alma… si le había regalado lo más sagrado de mi ser… mis ojos…Porqué me había dejado… dónde podría encontrar alguien que lo amara como yo…? Dónde…?Y sin importarle nada, me dejó… y me quedé, solo… desesperado… enamorado… con mi corazón roto… y viendo mis manos sangrar… mi alma en la oscuridad arrodillada, entregada al dolor, sufriéndote… y yo, era sólo sombras, de lo que alguna vez, había sido…
Y así, comenzó mi locura desquiciada… mi fijación oral, mis delirios… mis fotos por el piso… mi dolor… mi sangre… y hasta mi silencio…
Hasta mis pensamientos, de muerte me hablaron… aún no entiendo porqué…
Los días pasaban, y mientras a aquella taza de café, porquerías le crecían… yo rodaba, encerrado en la oscuridad, sin poderme detener… consumiéndome… y consumiéndote… como adicto… como perverso, cargando mi gula… destruyendo lo poco que quedaba de mí… mis ojos dolían… es que eras mi mundo, mi vida… porque te amo con todo lo que tengo… y ese día, me había quedado sin nada…
Nunca había sentido ese dolor… jamás… desvastado, derrumbado… es que me acostumbraste a vivir caminando entre las nubes… y ahora, me arrastraba por el lodo, como cerdo… con la miseria más asquerosa… que jamás había visto en mí…
Después de tanto dolor… al fin… hoy, te ví regresar… hoy, volviste a mí… hoy acariciaste mis manos… y el dolor, desapareció…
Hoy, ví tus ojos, que me hablan de amor y paz… de viento y libertad…
Hoy, una parte de mí, una parte de Javier, volvió a mí… aquella misma, que esa mañana, me había abandonado…
Hoy llegó, con sus ojos y su sonrisa dibujada en su rostro… con su color de pelo, y sus pecas…
Hoy, lo tengo a mi lado… sonriéndome…
Hoy Javier, está completo…